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El jengibre es un clásico para aliviar dolores de garganta, ya sea a través de succión, absorción o siendo bebido en una infusión. Externamente, su aceite se puede emplear para aliviar sabañones, enfriamientos renales y enfermedades reumáticas.
Descubre todas estas posibilidades y muchas más en este libro en el que descubriremos las propiedades únicas del jengibre.
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El jengibre es una planta que crece en abundancia en las zonas geográficas del Caribe, África occidental y Extremo oriente, y de la que solamente se emplea su raíz.
Su aroma es debido a una esencia que contiene los siguientes terpenos: cineol, felandreno, citral y borneol, y su gusto acre y ardiente proviene de los fenoles: gingerol, shogaol y zingerona. En el ámbito curativo, alivia las náuseas y los mareos producidos por los viajes, también los vómitos matutinos de embarazada, y aquellos que son ocasionados por intolerancias a los medicamentos. Es antiespasmódico, mejora la digestión de las grasas, y se emplea en las enfermedades producidas por frío, gracias a su capacidad para generar calor interno.
Se le atribuyen propiedades para estimular las defensas, reducir el colesterol y la hipertensión y como antiinflamatorio. Así mismo, previene la formación de coágulos en la patología arterial.
El jengibre es un clásico para aliviar dolores de garganta, ya sea a través de succión, absorción o siendo bebido en una infusión.
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